El republicanismo mexicano es la columna vertebral de la Sociedad Cívica. Nace con la independencia, se consolida en la Reforma y permanece como horizonte ético de la nación.
La identidad republicana es el reconocimiento de que la soberanía reside en el pueblo y que el poder público se ejerce por mandato y a nombre del bien común. Es heredera directa de la Constitución de 1857, las Leyes de Reforma y el legado del Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García.
Para la Sociedad Cívica de México, ser republicanos significa mantener viva la memoria de los principios que dieron forma al Estado nacional: la igualdad ante la ley, la división de poderes, la libertad como condición y deber, y el servicio a la patria como vocación cívica.
Tres documentos sostienen la identidad republicana de México:
«El pueblo y el gobierno deben respetar los derechos de todos. Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.» — Benito Juárez, julio de 1867
El programa cívico anual de la Sociedad Cívica de México rinde homenaje a once próceres cuyas vidas y obras encarnan los principios republicanos:
Benito Juárez · José María Morelos y Pavón · Miguel Hidalgo y Costilla · Vicente Guerrero · Ignacio Zaragoza · Sebastián Lerdo de Tejada · Valentín Gómez Farías · Melchor Ocampo · Francisco I. Madero · Lázaro Cárdenas del Río · Guillermo Prieto.